¿Seré reemplazable como profesional?

Esta pregunta no es de ciencia ficción, la robotización y los avances tecnológicos constituyen una amenaza para aquellos profesionales ( en especial ciertas profesiones, regiones y países) que no han comprendido la rapidez de los cambios actuales y cómo impactan en su profesión. Esto tiene que ver con un concepto muy conocido que es el del ciclo de vida de un producto, servicio o profesión.

Todos estamos acostumbrados a usar google translate para resolver problemas básicos y no tan básicos de traducción. Pero hay software mucho más avanzados que pueden reemplazar a los traductores profesionales.

En medicina el impacto de la tecnología es asombroso, todos son medios de diagnóstico por imágenes muy sofisticados…pero ¿ se puede reemplazar a un buen médico de cabecera?

Alemania necesita desesperadamente de enfermeros y ha ofrecido condiciones excepcionales para radicarse allí, aumenta la edad de la población y la oferta de profesiones auxiliares es baja.

Estos son algunos ejemplos que justifican la necesidad de cambiar, de transformar el perfil profesional. Los contadores saben que deben conocer el negocio del cliente. Una gran consultora de auditoría hablaba de pasar de ser un simple contador público a ser un confiable asesor de negocios.

Por eso es fundamental analizar y diagnosticar si mi profesión y área de especialización está amenazada, mirar el contexto, monitorear la tecnología y ver los cambios antes que mis competidores. Un profesional que crece en su propia marca escapa a la categoría de commodity (producto indiferenciado) y puede diferenciarse claramente y posicionarse en nichos y segmentos en crecimiento, consiguiendo rentabilidad, fidelidad y permanencia competitiva en este mundo tan complejo.

Impulsa tu Propia Marca quiere transformarse en una guía para ayudarte a analizar tu situación profesional y tu futuro, sólo tiene que animarte a sincerarte y empezar a construir eso que tanto deseas.

¿ÉXITO SALVAJE O ÉXITO EQUILIBRADO?

por Manuel Schneer

A lo largo de múltiples asesoramientos realizados, vemos que muchas personas sacrifican aspectos esenciales de su calidad de vida por obtener un supuesto éxito que pagan muy caro. Algo así como “el fin justifica cualquier medio”.

¿Cómo lograr el éxito conservando el equilibrio entre todas nuestras potencialidades?

Nuestra vida está atravesada por diferentes planos:  económico, espiritual, axiológico, teológico, visional, misional, psíquico, familiar, físico, comunitario social, profesional laboral, creativo, artístico – hedonista, afectivo sexual. Establecer entre todos ellos una armonía es una tarea esencial.

En mi libro “El Equilibrio del Éxito” publicado por Editorial Norma este aspecto está desarrollado con mayor profundidad, pero les anticipo un decálogo de mejores prácticas que hemos observado en personas que logran un éxito equilibrado.

Las personas exitosas:

Saben lo que quieren y hacia dónde van : tienen un rumbo estratégico claramente definido

No se dispersan y concentran sus esfuerzos y energía en un área o en muy pocas

Persiguen incansablemente sus objetivos, comprometiéndose totalmente en lo que hacen y transmitiendo alta energía en su entorno

Son emprendedoras y su acción se proyecta más allá de sus tareas específicas, transformándose en modelos para sus comunidades de pertenencia ( laboral, empresarial, social, religiosa, etc.) Generan entusiasmo y una visión de futuro compartida

Ven las cosas primero, monitorizan el contexto para poder predecir, pasan rápidamente a la acción y con alta velocidad de respuesta

Establecen redes de comunicación con otras personas y su capacidad de empatía (ponerse en el lugar del otro), con calidez y facilidad de expresión lo que les permite negociar y ser convincentes

Manejan eficazmente su inteligencia emocional, estableciendo distancias adecuadas con los otros, respetando sus códigos y zonas de confort

Manejan eficazmente las innovaciones de todo tipo, los descubrimientos tecnológicos y pueden resolver creativamente las diferentes problemáticas de su actividad

Hacen buenas elecciones entre la vida personal y profesional y saben que u equilibrado proyecto de vida es clave para un yo integrado

Tienen clara noción de la relación entre medios y fines, la ética personal, la oral social y la importancia de los espacios interiores que permiten la trascendencia espiritual.

Por último recordemos que nosotros mismos somos una empresa y debemos tener un saldo positivo en la última línea de nuestro cuadro de resultados personal. Este resultado tiene que expresarse en términos económicos, energéticos y emocionales.