El equilibrio en las familias de doble carrera

por Javier Labarthe

Día a día los mercados de trabajo, en todas las latitudes, se vuelven más competitivos. Esto ha llevado a que las personas tengan que planificar el desarrollo de su carrera: formación, adquisición de nuevas habilidades. Esto no es para nada sencillo ya que muchas veces debe realizarse la articulación de estos objetivos con las actividades que tienen que ver con los roles familiares. Esta demanda de nuestros tiempos puede ser una fuente de estrés displacentero, pero también puede constituirse en una oportunidad para el desarrollo.

¿En qué radica la diferencia?

Uno de los factores que puede marcar una diferencia es tener un plan de vida y plan de carrera articulados. Estos planes, integrados, llevan a compatibilizar las metas u objetivos en conjunto con los recursos disponibles con los cuales contamos. Esto permite, de alguna manera que las cosas no vayan ocurriendo al azar y/o que no nos abrumen las tareas o desafíos por algunos momentos de nuestra vida.

El plan de vida se vincula con las etapas en el ciclo vital y las actividades y desafíos que cada una supone: etapa de emancipación de la familia, etapa de la construcción de la familia.

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Muchas veces los tiempos ideales para la formación de post-graduación se da en etapas tempranas de la juventud, luego de la finalización de la carrera de grado y cuando la pareja aún no tiene hijos.

Este tipo de formación cuando ya hay hijos pequeños, lleva a la necesidad de contar con un apoyo social en la familia (abuelos, tíos, etc.) o bien de contratar servicios que den soporte a las tareas del hogar.  Si esto no es viable por diversas razones, muchas veces alguno de los miembros de la pareja tiene que “sacrificarse” y la posibilidad de realizar actividades extra-jornada laboral puede ser como una carrera por postas (“Ahora quédate tú en casa”).

Por la vinculación y desafío que presenta cada una de las áreas es importante entonces planificar y desarrollar un plan que nos permita el desarrollo sin estrés de nuestra carrera.

 

¿ÉXITO SALVAJE O ÉXITO EQUILIBRADO?

por Manuel Schneer

A lo largo de múltiples asesoramientos realizados, vemos que muchas personas sacrifican aspectos esenciales de su calidad de vida por obtener un supuesto éxito que pagan muy caro. Algo así como “el fin justifica cualquier medio”.

¿Cómo lograr el éxito conservando el equilibrio entre todas nuestras potencialidades?

Nuestra vida está atravesada por diferentes planos:  económico, espiritual, axiológico, teológico, visional, misional, psíquico, familiar, físico, comunitario social, profesional laboral, creativo, artístico – hedonista, afectivo sexual. Establecer entre todos ellos una armonía es una tarea esencial.

En mi libro “El Equilibrio del Éxito” publicado por Editorial Norma este aspecto está desarrollado con mayor profundidad, pero les anticipo un decálogo de mejores prácticas que hemos observado en personas que logran un éxito equilibrado.

Las personas exitosas:

Saben lo que quieren y hacia dónde van : tienen un rumbo estratégico claramente definido

No se dispersan y concentran sus esfuerzos y energía en un área o en muy pocas

Persiguen incansablemente sus objetivos, comprometiéndose totalmente en lo que hacen y transmitiendo alta energía en su entorno

Son emprendedoras y su acción se proyecta más allá de sus tareas específicas, transformándose en modelos para sus comunidades de pertenencia ( laboral, empresarial, social, religiosa, etc.) Generan entusiasmo y una visión de futuro compartida

Ven las cosas primero, monitorizan el contexto para poder predecir, pasan rápidamente a la acción y con alta velocidad de respuesta

Establecen redes de comunicación con otras personas y su capacidad de empatía (ponerse en el lugar del otro), con calidez y facilidad de expresión lo que les permite negociar y ser convincentes

Manejan eficazmente su inteligencia emocional, estableciendo distancias adecuadas con los otros, respetando sus códigos y zonas de confort

Manejan eficazmente las innovaciones de todo tipo, los descubrimientos tecnológicos y pueden resolver creativamente las diferentes problemáticas de su actividad

Hacen buenas elecciones entre la vida personal y profesional y saben que u equilibrado proyecto de vida es clave para un yo integrado

Tienen clara noción de la relación entre medios y fines, la ética personal, la oral social y la importancia de los espacios interiores que permiten la trascendencia espiritual.

Por último recordemos que nosotros mismos somos una empresa y debemos tener un saldo positivo en la última línea de nuestro cuadro de resultados personal. Este resultado tiene que expresarse en términos económicos, energéticos y emocionales.